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La Fabiana imbricata, llamada también pichi, es un pequeño arbusto que forma parte de la familia de las Solanáceas. Es originaria de América del Sur, concretamente de Chile.
Posee un follaje denso y aromático compuesto por pequeñas hojas lineales, estrechas y gruesas. Estas hojas, de color verde grisáceo, están dispuestas de manera imbricada (solapadas entre sí), lo que le da a la planta una apariencia compacta y una gran resistencia a la sequía.
Sus flores tienen forma de pequeñas trompetas de color violeta. Aparecen en racimos o panículas, aportando un toque delicado y luminoso a la planta, especialmente durante el periodo de floración.
Los frutos son pequeñas cápsulas secas que contienen semillas minúsculas. Una vez maduros, se abren para liberar las semillas, permitiendo la reproducción de la planta en su entorno natural.
Las semillas de Pichi son pequeñas y de color marrón.
Este arbusto se utiliza regularmente como incienso en ceremonias étnicas amerindias. Los aymaras del norte de Chile utilizan las hojas secas como purificador del cuerpo. Otro método consiste en utilizar las hojas frescas en infusión por sus propiedades terapéuticas.
No consumir por sus efectos psicoactivos o medicinales; cultivar únicamente para la preservación de la especie botánica.
Prospera muy bien en suelos bien drenados, arenosos o graníticos, pobres en nutrientes. Un sustrato ligero, de ligeramente ácido a neutro, es ideal para favorecer su crecimiento.
Esta planta prefiere las ubicaciones a pleno sol, necesitando al menos 6 horas de sol directo al día. También tolera la semisombra, pero en ese caso su floración será menos abundante.
La Fabiana imbricata es rústica en regiones donde las temperaturas invernales no bajan de los -5 °C. Prefiere un clima cálido y seco, soportando veranos calurosos de hasta 35 °C e inviernos más bien suaves.
Tiene necesidades de agua bajas, ya que está adaptada a medios áridos. Un riego moderado, dejando secar el suelo entre cada aporte, es suficiente para mantener la planta sana.
La multiplicación se realiza principalmente por semillas o por esquejes de tallos semileñosos. El esquejado se realiza idealmente en verano en un sustrato arenoso.
La fabiana es poco sensible a las plagas y enfermedades. Sin embargo, puede verse afectada por ataques de pulgones o cochinillas, especialmente en casos de exceso de riego o mala ventilación.
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