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Aloe vera, o Aloe barbadensis, es una planta suculenta vivaz de la familia de las Aloeáceas. Su origen es probablemente egipcio o griego. Mide aproximadamente 50 centímetros de altura en su edad adulta y su crecimiento es relativamente lento.
Sus flores amarillas sin olor florecen durante el periodo invernal; la vara floral alcanza los 80 cm de altura.
Las semillas de Aloe vera son ligeras, planas y de forma mayoritariamente triangular, con una longitud media de 3 a 4 milímetros. Son de color negro y se encuentran dentro de largas vainas marrones.
Sus hojas son lisas, de color verde con motas blancas, y gruesas, ya que contienen un gel que sirve como reserva de agua durante los periodos de sequía.
Usos y tradición
Originaria de las regiones áridas del norte de África, se distingue por sus hojas gruesas y carnosas.
Hoy en día, se cultiva ampliamente en todo el mundo, tanto por sus cualidades ornamentales como por su interés etnobotánico.
La singularidad del Aloe vera reside en su gel translúcido.
Esta savia vegetal característica la convierte en una de las plantas suculentas más famosas y estudiadas de la flora exótica.
Interés hortícola y cultivo
Fácil de cultivar, poco exigente en agua y perfectamente adaptado al cultivo en interiores, constituye una planta ideal tanto para principiantes como para apasionados.
Ofrece un aspecto gráfico muy decorativo.
Cultivar un Aloe vera en casa permite observar de cerca la estructura única de sus hojas y enriquecer la colección con una planta histórica imprescindible.
Sabila preferible utilizar una tierra muy drenante a base de arena fina y mantillo bien tamizado.
El Aloe barbadensis necesita mucha luz brillante pero sin sol directo. Si recibe demasiado sol, sus hojas se volverán rojas; por el contrario, las hojas se debilitarán y estirarán (etiolación) ante la falta de luz.
La temperatura ideal para cultivarlo eficazmente es de 27°C. Es importante recordar meter la planta en el interior durante el invierno, ya que esta planta es sensible a las heladas.
Necesita agua solo cuando el suelo está muy seco o cuando las hojas se vuelven delgadas. En general, un riego semestral es suficiente. En invierno, no se debe regar.
Las mejores formas de multiplicarla son la siembra y la división de los hijuelos. Lamentablemente, no se reproduce por esquejes, ni de raíz ni de hoja.
Este artículo fue redactado por Julien el 09/07/2026.
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