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El arándano rojo, también conocido cranberry, es una planta perenne que forma parte de la familia de las Ericáceas. Es una planta pequeña que mide unos 30 cm de altura y crece de forma silvestre en las turberas ácidas de Canadá y América del Norte. Este arbusto de follaje persistente es muy resistente al frío.
Sus hojas son perennes, ovales y tienen una textura gruesa y coriácea. Miden generalmente entre 1 y 3 cm de longitud. El color de las hojas varía del verde brillante al verde oscuro, y presentan un tinte rojizo en otoño. Las hojas están dispuestas de manera alterna a lo largo de los tallos.
Las flores del arándano rojo son pequeñas, en forma de campana, y miden aproximadamente de 1 a 2 cm de longitud. Aparecen entre los meses de mayo y junio. Las flores son de color blanco a rosa pálido y se agrupan en racimos. Cada flor posee cinco pétalos y un tubo floral.
Sus frutos son bayas globulares que miden de 1 a 2 cm de diámetro. Al principio son verdes y luego se vuelven rojos al madurar, generalmente entre septiembre y octubre. Los arándanos rojos tienen una piel lisa y una pulpa jugosa, con un sabor que es a la vez agrio y dulce.
Las semillas de arándano rojo provienen del Vaccinium macrocarpon; son pequeñas, de forma alargada y de color marrón.
Los nativos americanos empleaban estas bayas para prevenir y tratar diversas afecciones. Las bayas poseen muchísimos beneficios para el organismo. Se utilizan a menudo en la prevención de infecciones urinarias y para mejorar la salud cardíaca.
No utilizar por sus propiedades medicinales sin consultar à un médico.
Se utilizan en jugos, salsas, repostería (tartas, panes...) o en mermeladas.
Se encuentra también en forma de cápsulas o extractos en complementos alimenticios.
Está presente en champús y otros productos cosméticos. Es una fruta versátil con múltiples ventajas.
Prefieren un suelo ácido, generalmente con un pH comprendido entre 4,5 y 5,5. Un buen drenaje es esencial, ya que las raíces son sensibles al exceso de agua.
Necesitan estar a pleno sol para maximizar su crecimiento y la producción de frutos. Pueden tolerar la sombra parcial, pero esto puede afectar el rendimiento de las bayas.
El Vaccinium macrocarpon se desarrolla bien en temperaturas situadas entre 15 y 25 °C. Es muy rústico y puede resistir temperaturas bajo cero extremas, pero es sensible a las heladas tardías de abril y mayo que pueden afectar a las flores y frutos.
Requiere un riego regular (aproximadamente una vez cada 3 días) para mantener el suelo húmedo, especialmente durante los periodos de crecimiento activo.
Se multiplica principalmente por vía vegetativa (esquejes de tallos plantados en suelo húmedo y ácido) y por semillas. El acodo de tallos también es muy fácil de realizar.
Es vulnerable a varias afecciones, especialmente al mildiú (que provoca manchas blancas) y al virus del mosaico que afecta a las hojas.
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