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La Artemisia absinthium, llamada comúnmente ajenjo o absenta, es una planta vivaz rústica de follaje caduco y velloso. Puede alcanzar un máximo de 1,40 metros y es originaria de la cuenca mediterránea.
Su floración amarilla aparece de julio a septiembre. Las flores son pequeñas y están dispuestas en racimos compactos en la parte superior de los tallos. Estas flores son poco atractivas para los polinizadores.
Las hojas inferiores son generalmente más grandes y anchas que las superiores, que son más pequeñas y menos divididas. Al tacto, desprende un olor fuerte, a la vez herbáceo y amargo, que la distingue de otras variedades de artemisa.
Los tallos son erguidos, angulares y pueden alcanzar una altura de 1 a 1,5 metros. El color de los tallos puede variar del verde claro al verde más oscuro, a veces con tintes ligeramente plateados o incluso azulados debido a los pelos que los recubren.
una escultura vegetal de follaje plateado
La Artemisia absinthium, famosa por su follaje sedoso y sus reflejos plateados, es una planta estructural imprescindible para los jardines de colección.
Esta vivaz robusta aporta una textura gráfica única y una luminosidad rara, convirtiéndola en una pieza central para estructurar parterres y crear contrastes llamativos con plantas de follaje oscuro.
Un pilar histórico de los jardines tradicionales
Más allá de su fama cultural vinculada a la Belle Époque, el ajenjo es un pilar auténtico de los antiguos jardines de curas y monasterios medievales, donde se cultivaba por su rusticidad ejemplar.
Este espécimen de tradición recorre todo un capítulo de la historia hortícola europea, ofreciendo a los entusiastas de la botánica un vínculo vivo con el patrimonio vegetal de nuestros antepasados.
Gestión ornamental y advertencia de seguridad
Cultivada en Ethnoplants exclusivamente por sus cualidades ornamentales y su valor patrimonial, esta especie requiere una gestión rigurosa en el jardín.
Por razones de seguridad, esta planta no debe ser consumida, utilizada en preparaciones domésticas ni empleada en la elaboración de bebidas alcohólicas; su papel se limita estrictamente a la ornamentación y a la preservación de especies tradicionales.
El ajenjo prefiere un suelo bien drenado, ligero y de ligeramente arcilloso a arenoso. Prospera en suelos pobres en nutrientes, lo cual es típico de los suelos calizos o mediterráneos.
Al ajenjo le gusta la exposición a pleno sol. Necesita al menos de 6 a 8 horas de luz directa al día para crecer de manera óptima. Una ubicación soleada también favorece la concentración de los aceites esenciales contenidos en sus hojas.
Es relativamente resistente a la sequía una vez establecida. No requiere un riego frecuente. Es preferible dejar que el suelo se seque entre riegos. El exceso de agua puede ser perjudicial.
Esta variedad puede reproducirse mediante esquejes de sus tallos justo antes del periodo estival. También es posible reproducirla por semillas.
Puede verse afectada por diversas enfermedades. Entre ellas se encuentran el oídio, un hongo que provoca un polvillo blanco en las hojas, y la roya, que causa manchas anaranjadas en el follaje. Los ataques de pulgones también pueden debilitarla al succionar la savia.
Este artículo fue redactado por Julien el 16/07/2026.
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