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La Efedra es un arbusto de hoja perenne. Alcanza una altura media de 1,8 m en su etapa adulta. Crece principalmente en la costa mediterránea. Es una variedad muy rústica que resiste bien tanto la sequía como el frío.
Su follaje está compuesto por pequeñas ramas verticiladas que parecen agujas o finos ramos leñosos. Sus hojas se reducen a pequeñas escamas, lo que limita su superficie para minimizar la pérdida de agua.
Sus flores son pequeñas y poco vistosas, a menudo agrupadas en inflorescencias discretas. Son unisexuales: las flores masculinas producen polen y las femeninas portan los óvulos. Los frutos se presentan en forma de pequeños conos que maduran para liberar las semillas. Cuando están maduros, adquieren un tono más intenso, frecuentemente rojo, lo que facilita su dispersión.
Las semillas de Efedra procedentes de la Ephedra fragilis son marrones, de forma alargada y textura lisa.
El fósil viviente de los acantilados calizos
La Ephedra fragilis es un arbusto prehistórico fascinante que pertenece a uno de los linajes de plantas más antiguos que aún viven en nuestro planeta.
Desprovista de verdaderas hojas para limitar la evaporación, esta conífera primitiva sorprende por sus tallos articulados de color verde oliva que evocan un cola de caballo gigante o un bambú en miniatura.
Las perlas de coral del desierto
A finales del verano, esta planta suculenta rústica ofrece un espectáculo insólito al cubrirse de pequeños frutos carnosos de un rojo vivo brillante.
Estas coloridas bayas, que contrastan magníficamente con la desnudez gráfica de sus ramas, son en realidad conos modificados diseñados para atraer a las aves y dispersar sus semillas.
El acróbata de las rocallas y los suelos áridos
Nativa de las zonas costeras y los acantilados mediterráneos, este arbusto de rocalla posee una resistencia absoluta frente a la brisa marina, los vientos violentos y las sequías extremas.
Sus tallos colgantes o trepadores se agarran con fuerza a las paredes minerales, lo que la convierte en un aliado paisajístico excepcional para fijar taludes áridos y cubrir muretes soleados.
Prefiere un suelo muy drenante, arenoso o pedregoso, pobre en nutrientes. Se recomienda evitar las tierras pesadas y arcillosas que retienen demasiada agua.
Su exposición debe ser a pleno sol para desarrollarse plenamente. Una exposición soleada garantiza un crecimiento vigoroso y una buena coloración de la planta.
Originaria de regiones áridas, soporta temperaturas elevadas en verano, pero es sensible a las temperaturas marcadamente negativas. Puede resistir hasta -7 °C, pero prefiere climas suaves o protección en invierno en las regiones más frías.
Esta pequeña planta mediterránea necesita muy poca agua. Debe regarse de forma moderada, únicamente cuando el suelo esté completamente seco. El exceso de agua puede provocar la pudrición de las raíces.
Se multiplica principalmente por semillas o por esquejes de tallo. El esquejado es más sencillo y rápido, y debe realizarse durante el verano utilizando tallos semileñosos.
Esta efedra puede ser objeto de ataques de cochinillas u otros parásitos succionadores. También es vulnerable a enfermedades fúngicas si el suelo permanece demasiado húmedo o si el drenaje es insuficiente.
Este artículo fue redactado por Julien el 09/07/2026.
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