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La belladona, también llamada cereza del diablo, es una planta herbácea bienal de la familia de las Solanáceas. Esta "bella dama", originaria de Europa, Asia occidental y el norte de África, mide entre 1 y 2 metros de altura. La "morella furiosa" suele crecer en bosques, maleza y terrenos baldíos.
Sus flores, que no tienen aroma, tienen forma de campana, son de color violeta y aparecen de junio a octubre. Crecen solas o en pequeños grupos y miden de 2 a 3 cm de longitud.
Sus frutos son bayas redondas, lisas y verdes que se vuelven negras brillantes al madurar. Estas bayas tóxicas contienen un alcaloide potente llamado atropina.
Las semillas de Atropa belladonna son pequeñas, de solo 3 milímetros de diámetro, forma redonda y color negro. Se recolectan del interior de los frutos en el mes de octubre.
Sus hojas son ovales, alternas y miden hasta 20 cm de largo. Su follaje, de olor poco agradable, es de color verde oscuro.
Semillas de Belladona: el legado de las "Bellas damas"
Sembrar las semillas frescas y reproducibles de Ethnoplants le permite devolver la vida a esta variedad, un pilar imprescindible de los jardines medievales y de los herbarios antiguos.
Esta planta de leyenda, cultivada hoy en día por coleccionistas por su inmenso interés taxonómico, se distingue por una silueta imponente capaz de estructurar con elegancia las zonas de sotobosque.
Al hacer germinar sus propios ejemplares, participa en la salvaguarda de una especie fundamental de la flora silvestre europea, al tiempo que añade una presencia botánica histórica a sus macizos de sombra.
Una centinela botánica para jardines cerrados
Destinada únicamente a la conservación etnobotánica, la Belladona es una pieza de colección que impone respeto.
Para garantizar una experiencia de cultivo serena, debe instalarse de forma obligatoria en jardines cerrados o espacios protegidos.
Esta planta vivaz crece en una tierra más o menos rica en materia orgánica que debe estar, sobre todo, bien drenada. No es difícil de cultivar y se adapta a todo tipo de sustratos.
Se siente a gusto en zonas ligeramente sombreadas. Necesitará una ubicación muy luminosa para poder florecer abundantemente.
La "bella dama venenosa" resiste muy bien los periodos de sequía; necesita agua únicamente si el follaje comienza a decaer. Un riego cada 3 días será lo ideal durante su periodo de crecimiento. En invierno no es necesario regarla, ya que entra en reposo vegetativo.
Es una especie muy rústica; crece muy bien con temperaturas de entre 15 y 30 °C. En invierno, la parte aérea se seca, pero la base permanece viva hasta la primavera siguiente. Resiste muy bien las fuertes heladas de hasta -15 °C.
La manera más eficaz de multiplicar la cereza del diablo es mediante semillas. También es posible reproducirla por división de brotes a principios de la primavera.
La planta es atacada a veces por caracoles o babosas. En cuanto a enfermedades, en ocasiones su follaje puede verse afectado por el oídio.
Este artículo fue redactado por Julien el 08/07/2026.
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