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La glicina, o Wisteria sinensis en latín, es una planta leñosa y rústica de la familia de las Fabáceas. Su crecimiento es muy rápido; esta trepadora puede alcanzar de 5 a 15 metros de longitud. La glicina es originaria del Lejano Oriente, específicamente de China y Japón. También está presente en el sudeste asiático, Europa y Australia.
Las flores de la glicina son olorosas y colgantes. Son de color violeta y azul, y miden de 30 a 40 cm de longitud. Su floración tiene lugar en primavera, a partir del mes de abril.
Sus frutos son largas vainas de color gris que contienen entre 3 y 7 semillas. Se recolectan bien maduros desde el mes de octubre hasta finales de febrero, cuando ya no quedan hojas. Para ello, habrá que pelar la cáscara, que es bastante gruesa, para retirar las semillas maduras del interior antes de que la vaina explote y disperse las semillas.
Las semillas de Wisteria sinensis son de forma circular, planas, de color gris y a veces marrón. Pesan unas pocas decenas de gramos.
La glicina se cultiva como planta ornamental debido a sus racimos de flores primaverales y su espeso follaje. Esta trepadora puede plantarse para embellecer una pérgola o un enrejado. También proporciona una sombra interesante para un jardín o una terraza. Asimismo, puede resaltar un arco, una pared o un cenador donde podrá disfrutar del perfume de sus flores.
Sus flores comestibles pueden ser consumidas. Para ello, basta con lavarlas cuidadosamente y luego hervirlas o prepararlas en buñuelos.
Sus hojas caducas se utilizan a veces como sustituto del té, pero atención: no se debe consumir en exceso, ya que siguen siendo ligeramente tóxicas.
La glicina es una hermosa liana voluble poco exigente con el tipo de tierra; crece con mucha facilidad en cualquier lugar y en cualquier sustrato.
La base de la planta de glicina debe permanecer siempre a la sombra; su follaje, por el contrario, debe estar expuesto a pleno sol.
La glicina es muy rústica y resiste fácilmente temperaturas de hasta -20°C. Está clasificada en la zona USDA 4. Crece rápidamente cuando las temperaturas varían entre 20 y 30°C.
La glicina debe "sufrir" un poco para poder florecer abundantemente, por lo que no se debe regar, excepto en el momento de la plantación.
El mejor medio para reproducir la glicina es la siembra de semillas, aunque también es posible multiplicarla por esquejes o por acodo.
La glicina es una planta que no parece interesar a las plagas ni a las enfermedades. Es muy resistente a todo tipo de ataques de insectos o parásitos.
La recogida de sus hojas debe hacerse durante el periodo otoñal. También es posible podar sus tallos durante ese mismo periodo.
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