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El Árbol del Curry o Murraya koenigii, es un arbusto o árbol pequeño de la familia de las Rutáceas (la misma familia que los cítricos). Generalmente mide de 4 a 8 metros de altura y su crecimiento es relativamente lento. El tronco y las ramas se caracterizan por su gran finura. Esta variedad es originaria del Asia tropical, particularmente de la India, y crece de forma natural en Tailandia.
Las hojas son persistentes, alternas y pinnadas. Se componen de 11 a 21 folíolos asimétricos, de forma lanceolada, que miden entre 2 y 5 centímetros. Son célebres por su aroma potente y especiado, que recuerda al curry, y que se desprende en cuanto se rozan o se trituran.
Sus flores son minúsculas, en forma de estrella de cinco puntas y de color blanco crema a blanco verdoso. Exhalan una fragancia dulce que atrae a numerosos polinizadores.
Los frutos son pequeñas bayas globosas que crecen en racimos apretados. Durante su desarrollo, su color cambia de verde a rosa, para terminar en un negro violáceo profundo y brillante al madurar. La pulpa es comestible y dulce, pero no posee el aroma característico de las hojas.
Las semillas del árbol del curry son de forma lanceolada, miden unos 6 milímetros y son bastante gruesas.
El falso gemelo del curry en polvo
El Kaloupilé es el verdadero "árbol del curry".
Cuando se frotan sus hojas, liberan instantáneamente el aroma cálido, complejo y cautivador de la famosa mezcla de especias india, de la cual son un ingrediente fresco e indispensable.
El tesoro de los patios interiores indios
En la India, poseer un Kaloupilé en el jardín o en el balcón es una tradición sagrada.
Este arbusto de la familia de los cítricos es muy apreciado allí por sus hojas, que se echan frescas en el aceite caliente al principio de la cocción para liberar su aroma único.
Una pieza clave para cualquier apasionado de la botánica culinaria.
Un aspecto de gran árbol en formato miniatura
El Kaloupilé ofrece una silueta de gran elegancia, con sus hojas compuestas que recuerdan a las del fresno o del neem.
En maceta, se presta de maravilla al cultivo en interiores luminosos o en invernaderos, donde ofrece en verano pequeñas flores blancas perfumadas, seguidas de bayas moradas muy gráficas.
Requiere un suelo rico en materia orgánica, profundo y perfectamente drenado. Se recomienda una mezcla de 70% de sustrato hortícola de calidad, 20% de compost descompuesto y 10% de arena o perlita. Prefiere suelos ligeramente ácidos a neutros y evita las tierras pesadas o arcillosas.
Necesita una exposición muy luminosa. Agradece el pleno sol, especialmente en regiones templadas, para favorecer la producción de sus aceites esenciales. En zonas tropicales muy áridas, una sombra ligera en las horas más calurosas puede proteger el follaje joven.
Es una planta tropical que no soporta las heladas. Su crecimiento se detiene por debajo de los 15°C. Aunque un ejemplar adulto puede tolerar caídas breves cercanas a los 0°C si está seco, es preferible mantenerlo siempre por encima de los 15°C.
Debe ser regular pero moderado. En periodo de crecimiento, mantenga el sustrato húmedo sin encharcarlo. Se aconseja dejar secar la superficie del suelo entre riegos.
El método más eficaz es la siembra de semillas. El esquejado es posible pero difícil y lento. Una alternativa más rápida es la separación de los brotes o "hijos" que crecen en la base de la planta madre.
Es frecuentemente atacado por cochinillas (algodonosas o de escudo) y ácaros en ambientes confinados. También puede presentar negrilla (un hongo negro que crece sobre la melaza de los insectos). El amarilleamiento prematuro de las hojas suele indicar un mal drenaje o falta de hierro.
Este artículo fue redactado por Julien el 09/07/2026.
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