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El cacahuete, también llamado maní, es una herbácea anual de origen mexicano de la familia de las Fabáceas. Mide entre 40 y 60 cm de altura y tiene un crecimiento rápido.
Las semillas frescas de cacahuete para plantar son de color marrón, miden 1 centímetro de longitud y pesan, de media, menos de medio gramo. Estas se desarrollan bajo tierra a finales de año.
Sus flores son amarillas y se abren a finales del verano en la base de la planta. Tienen una forma similar a la de los guisantes de olor.
Su follaje alterno, denso y abundante, está compuesto por hojas verdes de forma ovalada que miden entre 15 y 20 centímetros de largo. Generalmente se agrupan en matas en el extremo de los tallos, formando una especie de sombrilla.
En el campo de la alimentación, el cacahuete es una fuente principal de proteínas y lípidos que se consume en forma de semillas tostadas, mantequilla o harina. Su aceite es particularmente apreciado para la cocción a alta temperatura debido a su estabilidad térmica.
En muchas tradiciones culinarias, sirve de base para salsas cremosas y guisos nutritivos, constituyendo un pilar de la seguridad alimentaria mundial.
En nutrición terapéutica, el cacahuete es el ingrediente principal de los alimentos listos para el consumo utilizados para tratar la desnutrición severa. Su densidad calórica y su riqueza en nutrientes esenciales permiten una recuperación rápida de los niños pequeños.
En cuanto al cultivo agrícola, el cacahuete es una leguminosa valiosa para la rotación de cultivos gracias a su capacidad para fijar el nitrógeno atmosférico en el suelo. Esta propiedad permite mejorar la fertilidad de las tierras sin recurrir excesivamente a fertilizantes químicos, beneficiando así a los cultivos siguientes como los cereales.
Los restos y residuos de la cosecha también se valoran como forraje de alta calidad para el ganado, ilustrando un ciclo agrícola optimizado.
¡De cultivo fácil, es una excelente elección para un proyecto pedagógico con niños!
Crece en una tierra más o menos rica en materia orgánica, pero el sustrato debe ser bien drenante. Es muy importante asegurar un buen drenaje en el fondo de las macetas.
Debe colocarse en un ambiente cálido, con una temperatura comprendida entre 25 y 40 °C, preferiblemente en un entorno seco. En cuanto al riego, regar una vez por semana durante el periodo estival es más que suficiente. Nunca deje agua estancada en los platos de las macetas, ya que existe riesgo de moho en el sistema radicular.
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