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La Calicarpa, también conocida como bayas bonitas, pertenece a la familia de las Lamiáceas. Es un arbusto originario de China, en Asia, que se ha aclimatado muy bien al clima templado europeo. Alcanza de 2 a 3 metros de altura en su etapa adulta y su crecimiento es bastante rápido.
Posee un follaje caduco o semipersistente, compuesto por hojas ovales o lanceoladas que están dentadas. Su color varía del verde medio al verde oscuro, con matices rojos o púrpura en otoño, aportando un toque colorido al jardín.
La floración se manifiesta con pequeñas flores tubulares en forma de campana, agrupadas en panículas o racimos. Generalmente son de color rosa, lila o blanco, y aparecen en verano.
Sus pequeños frutos esféricos u ovales son de color violeta intenso o púrpura brillante y suelen persistir durante el otoño y el invierno, ofreciendo un espectáculo colorido y atrayendo a numerosos pájaros.
Las semillas del bayas bonitas son hemisferios que miden de 2 a 3 milímetros de largo. Son de color beige y pesan, de media, menos de un centigramo.
Valor ornamental y ecológico
La Callicarpa se cultiva principalmente por sus excepcionales cualidades ornamentales en otoño e invierno. Este arbusto es una opción predilecta para los paisajistas que desean aportar un toque de color original y persistente a los jardines cuando la mayoría de las otras flores han desaparecido.
Propiedades repelentes naturales
Más allá de su estética, la Callicarpa posee notables propiedades repelentes naturales. Las hojas contienen compuestos químicos como el calicarpenal, que han demostrado ser eficaces para ahuyentar mosquitos, garrapatas y hormigas de fuego. Investigaciones científicas exploran el uso de estos extractos para desarrollar alternativas vegetales y biodegradables a los repelentes de insectos sintéticos tradicionales.
Usos medicinales tradicionales
En algunas tradiciones de medicina popular, especialmente en Asia, las raíces y las hojas de diversas especies de Callicarpa se utilizaban por sus virtudes medicinales. Eran famosas por sus propiedades hemostáticas, ayudando a detener las hemorragias. Aunque estos usos son ancestrales, actualmente son objeto de estudios farmacológicos.
No consumir.
Este arbusto crece muy bien en un suelo bien drenado, ligero y fértil. Tolera una variedad de suelos diferentes, pero prefiere ante todo una tierra ligeramente ácida a neutra para favorecer su crecimiento óptimo.
Prefiere el pleno sol para una floración y una coloración óptima de sus bayas. Sin embargo, también puede tolerar una exposición parcialmente sombreada, aunque la luminosidad influye directamente en el vigor de la planta y en la pigmentación de sus frutos.
La Calicarpa es rústica y soporta temperaturas de hasta -15°C a -20°C. Prefiere los climas templados y puede resistir heladas moderadas.
Un riego moderado es suficiente durante la plantación. En periodos de crecimiento activo, requiere un aporte de agua regular para mantener una humedad constante.
Las principales plagas que pueden atacarla son los pulgones y las cochinillas, que pueden debilitar la planta al succionar su savia. La convivencia con insectos beneficiosos, como las mariquitas, ayuda a controlar estas plagas.
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