- Fuera de stock
Referencia: 1232
Referencia: 0246
Referencia: 0157
El espinaca de fresa, bledos de cabezuela llamado también Chenopodium capitatum en latín, es una pequeña planta anual de la familia de las Amarantáceas. Produce numerosas bayas rojas pequeñas que aparecen en sus tallos. Originaria de Asia, esta hortaliza de fruto forma una mata de 30 a 60 cm de altura.
Las hojas de Chenopodium capitatum son de tamaño pequeño a mediano, miden 10 cm de largo, son ovales o elípticas, con una superficie lisa o ligeramente ondulada. Su color varía del verde claro al verde oscuro, a veces con un tinte rojizo o púrpura, especialmente hacia la base o en algunas nervaduras. Están dispuestas en roseta en la base de la planta.
Sus flores son minúsculas, agrupadas en inflorescencias en forma de capítulos densos. Son de color verde a amarillento, a veces con matices rosados o púrpura. La floración tiene lugar en verano.
Sus frutos son pequeñas cápsulas redondas, de unos pocos milímetros de diámetro. Al madurar, adquieren un color rojo brillante, lo que les confiere un aspecto muy atractivo.
Las semillas del espinaca de fresa son muy pequeñas, miden apenas 1 milímetro de diámetro, son bien redondas y de color negro.
Experiencia gustativa: entre la avellana y la remolacha
El Chenopodium capitatum es una hierba hortícola original que ofrece una doble cosecha casi todo el año. Sus hojas, con un sutil sabor a avellana, se cocinan como las espinacas o se degustan crudas. Sus bayas rojas ácidas, similares a las fresas, sorprenden por su sabor cercano al de la remolacha, aportando un toque estético y jugoso a sus ensaladas.
Riqueza en antioxidantes y cosecha sostenible
Apreciada por su crecimiento continuo, esta planta permite una cosecha fresca según sus necesidades. Más allá de sus cualidades culinarias, la planta es reconocida en la medicina tradicional por sus propiedades antioxidantes. Históricamente se ha utilizado para ayudar a fortalecer el sistema inmunológico, situándose entre los superalimentos olvidados de la farmacopea natural.
Uso terapéutico y seguridad
Aunque el Chenopodium capitatum enriquece de forma saludable su dieta, su uso con fines curativos sigue siendo delicado. Para garantizar su seguridad sanitaria, nunca consuma esta planta por sus virtudes medicinales sin el consejo previo de un profesional de la salud. Una consulta médica es indispensable para evitar cualquier riesgo de interacción o contraindicación.
Crece muy bien en suelos ricos, bien drenados y ligeramente arenosos. También se adapta a suelos fértiles ricos en materia orgánica. Un suelo bien drenado evita la acumulación de agua que podría favorecer la pudrición de las raíces.
Esta planta prefiere ubicaciones a pleno sol para favorecer su crecimiento óptimo. Puede tolerar una sombra ligera, pero se desarrolla mejor con al menos 6 horas de sol directo al día.
El Chenopodium capitatum prefiere temperaturas moderadas, entre 15°C y 25°C. Es sensible a las heladas, por lo que se recomienda cultivarlo a partir de la primavera.
El riego debe ser regular pero moderado, dejando secar ligeramente la superficie del suelo entre cada riego. Evite el exceso de agua. En periodos de calor, aumente la frecuencia de riego para mantener el suelo fresco.
Se multiplica principalmente por semillas. También se puede considerar la división de las matas.
Sus principales plagas son los pulgones y las moscas blancas, que pueden afectar a la planta succionando su savia. También puede ser propensa al oídio, especialmente en condiciones húmedas y con poca ventilación.
Su agradecimiento a la reseña no pudo ser enviado
Reportar comentario
Reporte enviado
Su reporte no pudo ser enviado
Escriba su propia reseña
Reseña enviada
Su reseña no pudo ser enviada
Referencia: 0007
Referencia: 0114
Referencia: 1224
Referencia: 0248
Referencia: 0230
Referencia: 0081
Referencia: 0319
Referencia: 1152
Referencia: 0197
Referencia: 0135
Referencia: 0243
Referencia: 1170
check_circle
check_circle