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El Marrubio blanco es una planta herbácea de la familia de las Lamiáceas que puede alcanzar de 25 a 45 cm de altura. Esta planta vivaz es originaria de Europa, África y Asia.
Sus tallos de sección cuadrada son erectos, leñosos y ramificados. Generalmente son gruesos y están cubiertos de una pequeña vellosidad. El follaje está compuesto por hojas ovales o lanceoladas, de color verde oscuro y rugosas al tacto debido a sus pequeños pelos. Las hojas suelen ser dentadas o ligeramente gruesas.
Su floración tiene lugar en verano, entre los meses de junio y agosto. Las flores son pequeñas, en forma de estrella, y se agrupan en inflorescencias en espigas o panículas. Son de color blanco y producen un olor perfumado y un sabor aromático. Los frutos son pequeñas cápsulas que maduran en otoño y tienen una textura seca y ligera.
Las semillas de marrubio provenientes del Marrubium vulgare son marrones, casi negras, de forma lanceolada y miden 2 milímetros de longitud.
Muy utilizada desde la Antigüedad, esta variedad se ha empleado tradicionalmente por sus beneficios medicinales. Contiene marrubiina, un principio amargo con propiedades notables.
Sus virtudes se concentran principalmente en el sistema respiratorio: forma parte de la elaboración de remedios para tratar la tos, la bronquitis, el resfriado y las infecciones de las vías respiratorias. También actúa en el ámbito digestivo, para la falta de apetito y la hinchazón abdominal (flatulencias). Además, sirve para aliviar el dolor.
No consumir sin el asesoramiento médico de un profesional de la salud.
A pesar de su amargor, el marrubio se emplea para aromatizar ciertos productos de confitería y en bebidas (como cervezas).
El marrubio blanco crece muy bien en suelos bien drenados, ligeros y preferiblemente calcáreos. Tolera suelos pobres, pero prefiere una tierra más bien alcalina para un crecimiento óptimo.
Le gustan los lugares bien soleados o ligeramente sombreados. Una exposición a pleno sol favorecerá su buen desarrollo.
El Marrubium es muy rústico y puede soportar fácilmente temperaturas que desciendan hasta los -15°C. Se adapta bien a los climas templados y resiste los inviernos crudos.
Requiere poco riego, excepto durante la plantación, donde necesitará unos 2 litros de agua cada 3 días. Un riego moderado en periodos secos durante el verano es suficiente para mantener la planta sana.
El marrubio se multiplica fácilmente por semillas o por esquejes que se realizan al final del verano.
Es una planta robusta y poco atacada por plagas, pero puede ser sensible al oídio o a ciertos pulgones al inicio de la temporada estival. La vigilancia regular y los tratamientos biológicos a base de jabón potásico (contra pulgones) y caldo bordelés (contra el oídio) permitirán preservar la planta.
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