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El madroño, también llamado árbol de las fresas, es un arbusto de la familia de las Ericáceas.
Es un arbusto perenne y rústico de crecimiento lento que mide unos 2 metros de altura. Originario de la cuenca mediterránea occidental, tiene la particularidad de poseer una corteza roja.
Sus frutos, amarillos o rojos según su madurez, se llaman madroños. Son dulces, de forma redonda y con una piel rugosa cubierta de pequeñas puntas cónicas.
Tienen un aspecto similar al de las fresas.
Sus hojas son persistentes, gruesas, de color verde brillante y de forma ovalada.
Las semillas de madroño provenientes del Arbutus unedo son de color marrón oscuro, planas, finas, algo recurvadas y miden 2 milímetros de longitud.
Sus flores son blancas, colgantes en forma de campanilla y crecen en racimos. No tienen olor y florecen durante los meses de agosto a septiembre.
El Madroño: el árbol de las fresas de los jardines mediterráneos
La introducción de semillas de Ethnoplants en su espacio verde permite cultivar el madroño, un arbusto de una resiliencia notable frente a la sequía y la contaminación.
Su follaje perenne y su floración invernal, que coincide con la maduración de sus frutos rojos y granulosos, lo convierten en una especie ornamental de primer nivel.
Al sembrar sus propios ejemplares, crea un verdadero escudo contra la erosión del suelo, al tiempo que aporta un toque de exotismo silvestre a sus setos campestres.
Sabores cítricos y artesanía de madera preciosa
Gracias al vigor de las plantas obtenidas a partir de las semillas frescas y reproducibles de Ethnoplants, se accede al madroño, un fruto de pulpa harinosa que se transforma con la cocción.
Es ideal para confeccionar mermeladas cremosas, jaleas translúcidas o jarabes artesanales.
En las tradiciones del sur, estas bayas también se fermentan para producir bebidas y vinagres con carácter.
Paralelamente, la madera dura y densa del madroño es un tesoro para la marquetería y el torneado de objetos de arte delicados.
Crece en un sustrato drenante, ligero y un poco ácido. La tierra debe ser arenosa y mineral. Para el cultivo en maceta, mezcle tierra de jardín con tierra de brezo, y asegúrese de drenar el fondo de la maceta con bolas de arcilla.
El árbol de las fresas debe plantarse a pleno sol, en un lugar muy luminoso. También tolera una ubicación a media sombra, aunque la producción de frutos será menos abundante.
Crece muy bien cuando la temperatura varía entre 15 y 35 °C. Es bastante rústico y resistirá fácilmente temperaturas negativas de hasta -12 °C en un ambiente seco. Su zona de rusticidad USDA es la 7b.
Este arbusto mediterráneo es muy resistente a la sequía; no necesita mucho riego excepto en el momento de su plantación. Riegue la planta 2 veces por semana durante las 3 primeras semanas.
La forma más sencilla de reproducirlo es por semillas o por el acodo de sus ramas, aunque el enraizamiento es largo y puede tardar varios meses en aparecer las primeras raíces.
En general, es poco sensible a enfermedades y plagas, pero a veces puede contraer septoriosis, una enfermedad criptogámica (hongos) que aparece cuando el suelo de cultivo está mal drenado o encharcado.
Este artículo fue redactado por Julien el 09/07/2026.
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