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El Espino blanco, llamado también Espino albar o Majuelo, es un pequeño arbusto de porte tupido que mide de 2 a 4 metros de altura. Es una planta rústica y vivaz que suele crecer en compañía de la consuelda. Pertenece a la familia de las Rosáceas y es originario de Europa.
Sus hojas caducas son gruesas, lobuladas y dentadas, dispuestas de manera alterna a lo largo de las ramas. En primavera y verano, las hojas son de un verde vivo, volviéndose a veces más oscuras en otoño antes de caer.
Las flores, ligeramente perfumadas, son blancas o ligeramente rosadas. Se agrupan en inflorescencias llamadas cimas. Florecen en primavera, durante el mes de mayo. Cada flor mide aproximadamente entre 1 y 2 cm de diámetro y posee cinco pétalos.
Los frutos de este pequeño arbusto son bayas llamadas majuelas. Son de color rojo, a veces negruzcas, y miden aproximadamente de 1 a 2 cm de diámetro. Tienen una piel lisa y contienen generalmente una o dos semillas pequeñas.
Las semillas de espino blanco procedentes del Crataegus monogyna son marrones, muy redondas y miden de media medio centímetro de diámetro.
Un arbusto ornamental notable
El espino blanco es una especie de seto fundamental, especialmente apreciada por sus fragantes flores primaverales y su follaje que cambia a lo largo de las estaciones.
Esta silueta arbustiva se integra con elegancia en los diseños paisajísticos, aportando una estructura natural y un encanto rústico a los espacios exteriores.
Una estructura densa para setos defensivos
Gracias a sus ramas ramificadas y sus espinas afiladas, este arbusto autóctono constituye una opción ideal para la creación de setos de privacidad y cercas protectoras.
Además de asegurar las parcelas, esta densa red vegetal ofrece un refugio de anidación excepcional para las aves del jardín.
Bayas otoñales para la creación culinaria
Al final de la estación cálida, la planta produce pequeñas bayas rojas comestibles de sabor sutil y ligeramente dulce.
Recolectados en su plena madurez, estos frutos silvestres se prestan admirablemente para la confección de jaleas artesanales, mermeladas tradicionales o postres originales.
Este arbusto prefiere un suelo bien drenado, de ligeramente ácido a neutro. Se adapta fácilmente a todo tipo de suelos, incluidos los arcillosos, arenosos o calcáreos. Un suelo fértil y rico en humus favorece un mejor desarrollo, aunque es una planta muy tolerante.
El Crataegus monogyna agradece una exposición a pleno sol o ligeramente sombreada. Florece mejor cuando recibe suficiente luz.
Este arbusto crece muy bien cuando la temperatura oscila entre los 15 y 25 °C. Es muy rústico y soporta bien los fríos extremos, resistiendo temperaturas de hasta -20 °C o incluso menos. Su zona de rusticidad USDA es 7b.
Es tolerante a la sequía una vez que está bien establecido. Se recomienda regarlo moderadamente durante las primeras semanas después de la plantación. Durante los periodos secos, puede ser necesario un riego ocasional.
Esta variedad puede reproducirse de dos maneras: por semilla o por esquejes de sus tallos, cortando ramas semileñosas de 10-15 cm de longitud. Colóquelas luego en una mezcla de sustrato y arena. Finalmente, mantenga la mezcla húmeda y coloque los esquejes en un lugar luminoso pero protegidos de la luz solar directa.
La roya, que se manifiesta por manchas naranjas en las hojas, y el cancro, que causa lesiones en las ramas, son las dos enfermedades principales que pueden afectar a este pequeño árbol. Los ataques de insectos, como los pulgones, también pueden alterar la salud del arbusto.
Este artículo fue redactado por Julien el 09/07/2026.
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